septiembre 23, 2008

Leyenda De Un Anillo

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En la espesa bruma de Cartago y sus viejas edificaciones de color gris con matices de metales carcomidos, ahí tuvo lugar esta historia, tan real como el nombre de ella. Y cuando pienso en esa chica recuerdo sus labios, que eran como sandias, por suaves y jugosos, mas aún enmarco en mi memoria su último beso, tan juguetón y con tanto sabor a adiós.

Su nombre es alegoría a la plenitud de gracia, ella es la mujer que durante esa época se mantenía en pensamientos. La conocía por que durante mis estudios universitarios fue mi compañera, pero luego por los vaivenes del destino, del azar, de la suerte, de la casualidad o de cualquier otra cosa, la volví a ver en mi vida, y al verla pensé en un poema.

El poema lo escribí en una hojilla de papel y lo di en sus manos, al leerlo ella suspiro y luego el primer beso me dio, he ahí el inicio de una unión.

Después de algún tiempo y en pleno el aniversario de su natalicio le obsequié un anillo, cuyo significado yo no entendí de primera mano, sino hasta tiempo después, cuando llegó en día del adiós.

Me gustaban sus manos y sus labios, más aún, su piel canela y su mirada de niña, cada día quería verla y percibir su presencia, pero con el pasar de los días, las diferencias entre sus convicciones y las mías se volvieron un problema, y poco a poco nos alejamos y no encontramos reconciliación.

Por los días de julio se dio la fatal separación, no fue nada tormentosa, fue una separación en convención, y su última mirada la tengo tan presente como su sonrisa eterna.

Ese mismo día de nuestra separación ella asistió a una cena familiar, yo no estaba presente, pero cuentan quienes si estuvieron presentes y pueden dar testimonio de ello, que en cuanto ella se sentó a la mesa el mismo anillo que yo le regalé en señal de mi cariño, en mil pedazos se rompió y del anillo nada quedó, al igual que de nuestra unión.

Ahora comprendo que ese anillo significaba nuestra relación y que en cuanto no estuviéramos más juntos, el susodicho aro no tenía por que existir, y ahora sé que eso la sabe bien el destino, y por ello esta es la leyenda de un anillo que significó una anión.
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5 Los Crucificados que comentan!:

Amorexia. dijo...

Mas allá de anillos las relaciobnes las sostienen dos. el simbolismo nunca debe sustituir esto
Saludos desde mi extraño país.

Palas dijo...

Muy buen relato... sin duda ese anillo marcó o formó parte de la relación... a veces cuesta quitarse las cosas cuando termina una relación... debía romperse así terminar lo que ya no iba a continuar.

Saludos!!! jejej gracias por tu visita no te olvides el camino jeje

Agostina dijo...

Buena historia, bien contada: sin vueltas ni nada.


Al final todo lo que pasaba se grababa en el anillo.

Capitán Melcocha dijo...

bueno, pues mejor que se rompa un anillo y no el corazón, aunque creo que el paralelismo entre ambos es obvio

El Crucificado dijo...

Amorexia, no es simbolismo es lo que pasó en la realidad. Aunque en la mayoría de los casos los anillos si representen simbolismos.

Palas, si el anillo era parte de la relación.

Agostina, todo quedó enmarcado en el anillo.

Capitán, si es cierto, el anillo se rompió pero no el corazón, es mejor así.

Saludos

 
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